Algunas notas marginales sobre un pueblo
January 9th, 2011Un gran trabajo de nuestro colaborador marginadosocial
Un gran trabajo de nuestro colaborador marginadosocial
¿Sabían ustedes que el último Obispo de Buenos Aires, el valeroso patriota Don Benito de Lue y Riega asesinado por los insurgentes por defender bravamente sin tapujos en una coyuntura delicadísima la soberanía de la metrópoli era natural de la parroquia de Lastres?, o que el prestigioso jurista, historiador y sacerdote, miembro de la Real Academia de la Lengua de España de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, D. Francisco Martínez Marina era originario del lugar deLuces, o que el notable historiador, paleógrafo, arqueólogo y epigrafista Don José María de Escandón y Lue también era natural de la parroquia de Lastres por no decir que el cabecilla principal de la insurrección armada que supuso el inició las guerras carlistas en Asturias era originario del mismo lugar. Probablemente no, probablemente les sea bastante más familiar el General Custer, Little Big Horn, el séptimo de Caballería, lo de Davy Crockett, el Álamo y todo eso, por no hablar ya de la mariconada de los Apaches, los sioux, Toro Sentado la conquista del Oeste y demás… pero bueno, todo tiene solución, así que leyendo el capítulo de este libro que este portal –no municipal – les ofrece y gratuitamente además, quizá puedan enterarse incluso de las teorías que circulan por ahí sobre el origen del nombre de su pueblo aunque no sean “muy allá” como si dijéramos…
Me dirán ustedes que eso sólo son tonterías que no interesan a nadie, y es probable que así sea, en efecto, pues bien, lo del séptimo de caballería, el salvaje Oeste, y lo de los Apaches tampoco y tenemos que soportarlas queramos o no día tras día o sí, o también, o sea que ¡paliza va!, sí, pero al menos paliza nuestra, que ya puestos y eso pues como que…
Interesante trabajo sobre Rufino Alonso enviado por nuestro colaborador marginadosocial
LOS PRIMEROS POBLADORES
En el concejo de Colunga muchas son las cuevas descubiertas, pero escasas las que presentan huellas de haber sido ocupadas por el hombre. Tan sólo tres, una de ellas, Cuevas de Obaya, citadas por Aurelio de Llano. Las Cuevas del Taruxu en las proximidades de la Riera, incluidas por J. M. Quintanal en un inventario de lugares con restos prehistóricos, y la Cueva del Molino, en la localidad de Libardón.
La escasez de materiales, asociados a las mismas, hace casi imposible fechar con exactitud los yacimientos. Tan sólo podemos adscribirlos genéricamente al paleolítico.
Tras un largo vacío en el registro arqueológico, y la neolitización de la región, la presencia humana en la zona se atestigua mediante las estructuras tumulares, que Madoz menciona en su diccionario Geográfico-Histórico, impreso en 1845-1850: “unas lomitas o montecillos, en forma de media naranja”. Dichos enterramientos tumulares se alzan en las proximidades de Covian. Una centuria más tarde J.M. González descubre los túmulos de la Rasa de Luces.
Posteriormente G. Adán, añade más estructuras funerarias a las ya señaladas.
Los túmulos son monumentos funerarios, consistían en un conjunto de placas de piedra que rodeaban un agujero a ras de suelo y formando las paredes, en las que se introducía la cista y se cubría con tierra y piedras, produciendo al exterior una elevación del terreno.
Eran enterramientos individuales, que se agrupaban, formando necrópolis.
En el año 1870 Braulio Vigón encontró en Luces un hacha pulimentada de sección oval; Posiblemente vinculada a uno de los túmulos de la Rasa de Luces.
EL BRONCE FINAL
Asturias era rica en estaño y cobre. Las primeras minas se explotaron con métodos muy rudimentarios, posteriormente los minerales eran manipulados mediante el fuego para fabricar los instrumentos necesarios para su supervivencia. No sólo fabricaron herramientas de trabajo sino también armas.
La continúa experimentación en la industria metalúrgica, hizo que pronto se llevasen a cabo aleaciones de metales que producían aumento de la resistencia y eficacia de los utensilios fabricados con dichas aleaciones.
El bronce final ha proporcionado tres hachas de talón de sección rectangular, dos de una anilla y una de dos anillas, de aire más estilizado y ligero con finas nervaduras. Dos encontradas en la Rasa de Luces y la otra en la parroquia de Lastres.
CULTURA CASTREÑA
Aurelio de Llano (Bellezas de Asturias,1928) escribió, tras realizar excavaciones arqueológicas y encontrar objetos similares a los de Caravia, que algunos cerros de Colunga-Obaya, la Isla, Castiello de Lué, la Riera y la Villeda- estuvieron habitados por poblaciones prerromanas: la planta de los castros es circular o elíptica, y la fortificación, simple, doble ó triple, según, si tienen una, dos ó tres terrazas escalonadas que se comunican entre sí por medio de rampas, como en el caso de la Riera. La de la Villleda es mixta: al este, un foso y el resto pared; la terraza tiene un perímetro de 300 metros. En el cerro de la Riera estuvo una de las ciudadelas citada por Plinio cuando habla de la organización de los Astures; es la única que hasta ahora se ha descubierto en Asturias, debió tener mucha importancia a juzgar por su gran superficie y por el número de rampas que conducen a las terrazas donde estuvieron las viviendas. El recinto era inexpugnable; al Suroeste, el terreno está naturalmente tajado sobre un barranco y el resto del perímetro se conoce que estuvo fuertemente amurallado. La ciudadela se alza en medio de un espléndido valle fertilizado por el río de Colunga.
Posteriormente a Aurelio de Llano, J. M. González tan sólo catalogó dos castros en el concejo de Colunga: El Castiello en la Riera, y el Castro de la Villeda.
Estudios llevados a cabo posteriormente, admiten como seguros cuatro de los castros inventariados por Aurelio de Llano. Poniendo en duda el de Obaya, que podría ser de la misma época o ser una ocupación alto medieval.
Recientemente la carta arqueológica añade nuevos asentamientos castreños en el concejo de Colunga.
PERIODO ROMANO
En el solar de la iglesia y casa rectoral de la Isla se conocía la existencia de vestigios antiguos desde la decimoctava centuria. Excavaciones realizadas en el siglo XIX por j. Argüelles y a comienzos del XX por E. Guilhou, sacaron a la luz columnas de un hipocausto, mosaicos, ladrillos, monedas y otros materiales que parecen corresponder a una villa romana. También aparecieron enterramientos y según J. A. Suárez Victorero, de la Isla se perdieron muchas lápidas con inscripciones que “fueron destinadas por algunos vecinos a varias obras comunes y particulares”. De allí procede la famosa lápida dedicada a Mitra invicto Deo Austo, única representante en Asturias del culto a una divinidad oriental. Propagado por los ejércitos romanos. Se fecha en el siglo III, el texto alude a cargos sacerdotales. Y se piensa en la posibilidad de que existiese un templo.
Además de la villa romana de la Isla, se han identificado en Libardón, en la localidad de Fano, en latín pequeño templo. Aquí recoge Braulio Vigón la noticia de dos ánforas y una inscripción romana. Otra villa se localizó en Colunga en las proximidades de la playa de Colunga, se encontraron restos de cañería, un sepulcro construido en tegulae, además de hornos. En Luces en las inmediaciones de Fana, fueron descubiertos dos hornos abovedados, y restos de muros que se podían asociar a la existencia de una villa.
ALTA EDAD MEDIA
El documento original más antiguo entre los conservados en el archivo catedralicio de Oviedo corresponde a una donación efectuada en el 803 a favor del monasterio de Santa María de Libardón, consistente en bienes procedentes de diferentes lugares.
Por estas fechas el topónimo de Colunga, se aplicaba a una villa y no a una demarcación supracomarcal. Habrá que esperar al año 921, en el que una escritura de donación habla ya del territorio de Colunga, como entidad aglutinadora de diferentes núcleos. Según F.J. Fernández Conde dicha escritura podría ser falsa.
En el año 1090, Fortes Sanxiz entregó a la iglesia de Oviedo la villa de Pernús con sus edificios y seis moros que allí había.
En el año 1115 los representantes de Colunga acuden al concilio convocado y presidido en Oviedo por el obispo don Pelayo.
Desconocemos cual ha sido el centro administrativo altomedieval, pero sabemos que a mitad del siglo XIII, la puebla de Colunga ya aparece documentada, en una carta del monarca Alfonso X en la que resuelve unos problemas sobre los terrenos de asentamiento de la Puebla de Maliayo. La puebla de Colunga como la mayoría de los villazgos asturianos, sería fundada por el rey Alfonso X.
El nuevo villazgo, la puebla de Colunga, surgía con la intención de convertirse en el vértice económico y administrativo de su alfoz.
Pronto en el territorio de Colunga se dejó sentir la influencia de los diferentes dominios eclesiásticos. La primera interesada fue la iglesia de Oviedo, posteriormente los monasterios de San Pelayo, y San Vicente de Oviedo y el de San Salvador de Celorio.
Con el ascenso social de la aristocracia laica, poco tardó el concejo de Colunga en caer en sus manos. Pasó a formar parte de vastos dominios de alguno de estos magnates, siendo uno de los pocos concejos que obtiene por compra, Rodrigo Álvarez de Asturias.
Finalmente Colunga cae en manos de Alfonso Enríquez, fiero protagonista de continuas rebeliones contra la autoridad real. Se produce la derrota final de esto y significó la reversión de la mayor parte de las tierras del señorío de Alfonso Enríquez a la Corona, incluida Colunga.
Este ambiente de inestabilidad se mantiene durante todo el siglo XV, a este periodo corresponde la edificación de varias torres, en la Poledura, una cita de Madoz (siglo XIX) referente a la torre de Covián y sobre todo, a la torre de Gobiendes.
COLUNGA EN LA MODERNIDAD
En 1517 Carlos I, cuatro días después de su desembarco en Tazones, permaneció un día en Colunga. Procedente de Villaviciosa, tras un forzoso desembarco en Tazones. Según nos relata Lorenzo vital, el cronista real, Los pobladores de las villas y aldeas cercanas, “varias compañías y numerosas gentes de a pie, todos armados con palos”, se acercaron a las márgenes del camino para ver el paso del soberano y su espectacular comitiva. Se alojó en la localidad colunguesa a pesar de que el cronista oficial, dice en general del país que “está como desierto y es inhabitable, muy penoso de pasar y peligroso”.
El puerto de Lastres experimenta un notable crecimiento, a mediados de siglo se construyó el primer muelle. Que soportó la actividad mercantil, combinando el comercio marítimo y el arrierismo hacía el interior, y sobre todo una intensa actividad pesquera, que generaba otras actividades como los salazones y los escabeches. Entre las labores de pesca preferidas, la pesca de la ballena.
Se llegó a decir que Lastres fue uno de los puertos balleneros más importantes de Asturias.
Al comenzar la edad moderna Colunga mantenía la jurisdicción sobre los antiguos términos del territorio altomedieval, excepto sobre el coto de Carrandi, surgido del señorío jurisdiccional de la Mitra. Durante el reinado de Felipe II, se lleva a cabo la desamortización de bienes eclesiásticos. Entonces el enclave de Carrandi es comprado por Gonzalo Ruiz de Junco.
Varios fueron los episodios bélicos durante la época moderna, tendrían especial repercusión en las localidades costeras, sobre todo en el puerto de Lastres. Incluso cuando la guerra de Sucesión el puerto de Lastres llegó a ser cañoneado. Y en el año 1740 una fuerte tempestad arruinó y destruyó las instalaciones portuarias, iniciándose aquí el declive de todas las actividades comerciales y pesqueras.
Colunga, situada en el itinerario costero oriental del Camino de Santiago, que conduce a San Salvador de Oviedo, presenta el típico trazado urbano de las villas del camino, articuladas en torno a una vía central de tránsito.
En esta época contaba el concejo con dos hospitales para peregrinos, uno en Lastres y otro en Colunga.
SIGLOS XIX Y XX
A principios del siglo XIX, el año de 1809 sufrió Colunga la entrada de las tropas napoleónicas, saquearon la villa, quemaron el archivo municipal y se fortificaron en la iglesia.
Al año siguiente atacan el puerto de Lastres intentando de este modo evitar la llegada de suministros ingleses al ejército español y asegurar su propio abastecimiento desde este punto estratégico.
Con la legislación liberal el antiguo Coto de Carrandi, se incorporó a la jurisdicción ordinaria del concejo.
Durante la segunda mitad del XIX el clima de inseguridad reinante, provocó que el municipio se mantuviese un poco al margen de las transformaciones económico-sociales.
Las explotaciones mineras, aunque tempranas, tuvieron un carácter meramente marginal. La actividad industrial de transformación de productos alimenticios alcanzó un desarrollo similar al experimentado en el vecino municipio de Villaviciosa. La finalización del puerto de Lastres en la segunda mitad del XIX, no provocó un aumento en el tráfico mercantil, viéndose reducida su actividad a las labores relacionadas con la pesca.
Un capítulo importante de la historia de Colunga es la figura del indiano, producto de la emigración ultramarina que no cesará hasta la crisis de 1929. Estos emigrantes enriquecidos, invertirían su riqueza en las típicas construcciones de arquitectura indiana y en la constitución de fundaciones encaminadas al bien público. Como la casa y consulta del médico de Libardón, las escuelas de Colunga, Carrandi, Libardón y la Riera.
La sociedad de Colunga es eminentemente conservadora, plasmándose esto en las elecciones habidas en 1936, dominadas por la derecha. Durante la guerra civil, se habilitó una improvisada pista para la aviación. Colunga quedó enmarcada en la zona republicana, tomada por los nacionales el 18 de octubre de 1937.
El concejo sigue manteniendo el aspecto rural, con predominio de la ganadería, a la que se une la tradicional actividad pesquera en el puerto de Lastres y los nuevos y pujantes servicios relacionados con el florecimiento de las actividades turísticas.
Braulio Vigón, hijo adoptivo de Colunga
Braulio Vigón Casquero nació en Mieres el 7 de noviembre de 1849, hijo de Juan Vigón García y de Rita Casquero Piniella y falleció en Colunga en 1914. Vivió su infancia en la villa del Caudal, Laviana, Llanes y Colunga. También residió unos meses en La Habana y por fin volvió a Asturias donde se matriculó en el Instituto Jovellanos de Gijón.
Acabó fijando su residencia en Colunga donde se casó en 1871 con María del Rosario Suerodíaz Montoto. Allí se dedicó al comercio y fue Alcalde en 1877 destacando siempre en el impulso a las obras benéficas y la creación de centros de enseñanza en su municipio.
Republicano y maestro masón (Grado 3.º) perteneció a la logia ovetense «Juan González Río» colaborando en su juventud en los periódicos «La República Española» de Gijón y «La Opinión» de Villaviciosa. Más tarde escribió para la «Revista de Asturias», dirigida por Félix Aramburu. En 1881 estuvo entre los fundadores del grupo asturianista «La Quintana» al que se sumaron la mayor parte de los intelectuales progresistas de la región y también fue miembro de la Academia Demológica Asturiana.
Escribió numerosas obras dedicadas a la historia y el folclore de la comarca de la sidra, entre las que destacan:
«Antigüedades romanas de Colunga»
«Tradiciones populares de Asturias. Juegos y rimas infantiles recogidos en los concejos de Villaviciosa, Colunga y Caravia»
«Vocabulario dialectológico del concejo de Colunga>>.
A su muerte estaba en posesión de numerosos galardones, entre ellos la Orden de Isabel la Católica (1879) y la medalla de la real Academia de la Historia (1882). Mieres no guarda ningún recuerdo de su presencia en la villa.
Sirva para conocer un poco más a este ilustre colungués de adopción la siguiente conversación que tuvo lugar en Gijón en el verano de 1881, con Julio Somoza, amigo y miembro del grupo «La Quintana», ambos se encontraban charlando ante el mar…
-Ya he decidido mi seudónimo, Julio. Me gusta la idea de firmar en asturiano, si se trata de reivindicar lo nuestro debemos empezar por dar ejemplo. Los lectores deben saber que Julio Somoza puede ser también «Xulín de Xixón», Fermín Canella «Firme d’Uviéu» y Fortunato de Selgas «Fortún de Cudillero». Así que yo he pensado que voy a rematar mis escritos como «Braulio del Sueve».
-Tú verás, Braulio, pero yo siempre te he oído decir que eres de Mieres y, sin embargo, ahora no lo escoges para tu nuevo nombre.
-Sí, es verdad, en Mieres vi la primera luz y estoy orgulloso de esa tierra, pero hace ya tiempo que mis sentimientos están en Colunga. Toda mi familia y los amigos más íntimos son de allí y además, como Alcalde, mi mayor preocupación son sus vecinos, especialmente los más desfavorecidos. Ahora mismo tengo el proyecto de hablar con unos indianos para ver la posibilidad de abrir una fundación benéfica.
-Explícame entonces lo de tu nacimiento.
-Muy sencillo: Juan, mi padre, fue uno de los primeros que se alistaron en Asturias en la Guardia Civil cuando ésta se creó y al principio tuvo que recorrer toda la región de un pueblo a otro según lo demandaba el servicio. En uno de aquellos destinos mi madre se puso de parto y yo acabé bautizado en la parroquia de San Juan, en La Pasera. El recuerdo de mi infancia lo llenan los viajes y los uniformes. De esta forma te explicarás también que llegase a la adolescencia casi sin saber escribir.
-Si, ahí se puede haber forjado tu obsesión por el tema de la enseñanza y tus desvelos por llenar Colunga de escuelas.
-En efecto, estoy convencido de que la educación es el principal cimiento de los pueblos y no quiero que los niños de mis vecinos pasen el mismo frío que yo sufrí recibiendo las clases en los pórticos de las iglesias.
-Sabes que muchos ayuntamientos incumplen las leyes que obligan a dotar de escuelas dignas a sus poblaciones, y, lo que es peor, a muchas familias éste es un tema que les trae sin cuidado. De todas formas tendrás tiempo para revivir tus recuerdos en Mieres, porque es uno de los lugares que tendremos que visitar antes de ultimar ese trabajo que tenemos pendiente sobre la danza prima.
-Puedes estar seguro de que cuando puedo me gusta volver a pasear por sus calles y que, a pesar del cambio en las costumbres que ha llegado allí con la Fábrica de Numa Gilhou, los mierenses siguen conservando las tradiciones como en pocas partes, y en cuanto a la danza prima, aún guardo en la memoria la que se bailaba en las fiestas de San Juan y tu mismo podrás ver que es la más pura de toda la región.
-Asturias se nos escapa, Braulio, todo se lo está llevando la industrialización y resulta difícil ver en el bosque del progreso las huellas de nuestros mayores.
-Por eso creo que nuestro empeño es acertado. «La Quintana» debe ser un primer paso para la recuperación de nuestra historia, nuestra lengua, las tradiciones y costumbres y, en fin, todo aquello que forma parte del carácter asturiano y que hasta este momento nadie ha estudiado. Hasta los juegos infantiles reflejan la identidad de un pueblo.
-Tendríamos que juntarnos todos más a menudo. Fermín Canella me ha dicho que acaba de encontrar una pensión en Oviedo donde podemos disponer de una habitación para las reuniones.
-Y yo estoy de acuerdo, pero es que acercarse hasta la capital a algunos nos cuesta mucho, las carreteras son malas y yo llego siempre con los riñones molidos.
-Aún así es preciso hacer el esfuerzo. Hay muchas cosas que necesitan el acuerdo de todos: por ejemplo, determinar un orden para las publicaciones; consultar las dudas a los demás, o comunicar los descubrimientos que vamos haciendo. Yo ahora mismo tengo la corazonada de que puede haber unas ruinas romanas junto al arenal de San Lorenzo y estoy seguro de que algún día me decidiré a excavar allí.
-¡Ah, la arqueología! Es una asignatura pendiente en la que estoy metido de lleno. Ya sabes que soy miembro de la Comisión Provincial de Monumentos y tengo el empeño de que los asturianos podamos exponer en el Museo Arqueológico unas colecciones tan dignas como las que se ven en otras partes de España.
-Hombre, piezas no faltan, y mientras haya gente como tu que se gastan sus dineros en comprar lo que van encontrando para donarlo después, los fondos del Museo estarán asegurados.
-Creo que esa es mi obligación; unas veces al desconocer el valor de las cosas se destrozan sin más miramientos, y otras, sabiendo lo que valen, se venden al extranjero, y así nos vamos quedando sin nuestro patrimonio. Yo sólo hago lo que creo que debo hacer: Asturias es mi vida.
Rimas Infantiles – Juegos Infantiles recogidos por Braulio Vigón
EL BORRIQUIN:
Se pone al niño sobre una o las dos rodillas y se hace como que va a caballo, utilizándose diversas fórmulas como por ejemplo:
ARRE BORRIQUITO
VAMOS A BELÉN
QUE MAÑANA É FIESTA
Y PASAU TAMIÉN
o esta otra menos conocida:
VA LA SEÑORITINA
DE LA SALA A LA COCINA
TIPITIPITINA, TIPITIPITINA
IBA ´ L SEÑORON
DE LA SALA PAL SALON
TIQUITIN TIQUITON (es aquí donde se producen los sormenones)
o esta:
ASERRIN ASERRAN
MADERINOS DE SAN JUAN
LOS DEL REY SIERREN BIEN
LOS DE LA REINA TAMIEN
LOS DEL DUQUE MANZANUQUE
TRUQUE ..TRUQUE TRUQUE TRUQUE……
otro muy famoso, que aún se da es el siguiente:
Se le pone al niño algo ligero en la cabeza sin que él se percate.. y se recita
BURRIN VALIENTE
LLEVA LA CARGA
Y NON LA SIENTE….
Referencias Bibliográficas
El libro de 1.980 es una miscelánea, pues incorpora varios temas publicados por separado a finales del XIX y principios del XX que se describen detalladamente a continuación:
El título de la miscelánea es: VIGON CASQUERO, BRAULIO : FOLKLORE DEL MAR JUEGOS INFANTILES, POESIA POPULAR Y OTROS ESTUDIOS ASTURIANOS, y está publicado en la famosa BIBLIOTECA POPULAR ASTURIANA en 1.980
Ahora las antigualla:.
1º LA DE 1894: Se refiere únicamente a TRADICIONES POPULARES DE ASTURIAS: JUEGOS Y RIMAS INFANTILES RECOGIOS EN LOS CONCEJOS DE VILLAVICIOSA COLUNGA Y CARAVIA POR BRAULIO VIGON.- VILLAVICIOSA [s.n.] , 1894 (Imprenta la Opinión) 150 p. 20. LOCALIZACION: BIBLIOTECA JOVELLANOS DE GIJON.
2º La de 1895: Tradiciones populares de Asturias :juegos y rimas infantiles recogidos en los concejos de Villaviciosa Colunga y Caravia …. por B.Vigón. Villaviciosa (Imprenta la Opinión) 167p. 18 cm. O-BA Ast. ER.92: Enc.hol.conservando enc. original.- O-BA Ast. M.T/C.I-2:Enc. original.- Real Instituto de Estudios Asturianos RIDEA (Oviedo) F.153, C.A.-I/3: Encuadernación rústica; Ann, ms. Marginales.- Real Instituto de Estudios Asturianos. RIDEA (Oviedo) VIGIL/42:Enc. tela.- O(G) BJ 41/28: Enc.hol. LOCALIZACION: Biblioteca Central del CSIC-Biblioteca Central: Biblioteca de Asturias Ramón Pérez de Ayala (Oviedo) (la del Fontán) Real Instituto de Estudios Asturianos RIDEA (Oviedo) y Biblioteca Jovellanos de Gijón.
Dos son los significados que pueden atribuirse a la palabra folclore, o folclor, como así pregonan los diccionarios más actuales.
Por una parte se entiende como Folclore “la Ciencia que estudia las manifestaciones colectivas producidas entre el pueblo en la esfera de las artes, costumbres, creencias, etc.” A su vez el Folclore abarca el conjunto de todas esas manifestaciones; es lo que habitualmente llamamos costumbrismo, tradición, etc.
Vemos, pues, que el concepto Folclore puede aplicarse en formas muy generales para describir modos y modas de vivencia en una comarca regional amplia o restringirlo a actividades muy concretas en localidades muy definidas.
El mito y rito de la matanza del cerdo, pongamos por caso, puede estudiarse en un ámbito general asturiano o limitarlo exclusivamente al, por ejemplo, municipio colungués. Es evidente que, dentro de unas manifestaciones muy generales, encontraríamos aspectos particulares muy curiosos y singulares de la asturianía colunguesa. Y así, donde en el occidente aparecerían modos y artes de preparacion de choscos, butietsos o deventres, en Colunga estarían ausentes, por desconocidos, tales productos. Algo similar ocurre cuando se pretende exponer un folclore del mar : no es lo mismo generalizarlo a una extensa franja costera- por ejemplo, la norteña,- o limitarlo a una zona geográfica más concreta –la asturiana- o, incluso, muy reducida, como es la colunguesa.
Surge ya una primera pregunta: ¿Folclore del mar o de la mar? ¿Masculino o femenino?
La marinería prefiere decir la mar ; quizá porque lo femenino sugiere atracción, belleza, tentación, placer, delicadeza, furia y peligro.
Las gentes de tierra adentro se inclinan por el mar porque, en su opinión, lo masculino supone descanso, seguridad, evasión, bravura contenida, profundidad de sentimientos…
Dejémoslo en una frase: La mar de Asturias.
Nuestro Principado es la Comunidad Autónoma que tiene la franja costera abierta más extensa de España. Y al decir costa abierta nos referimos a la línea litoral no interrumpida por grandes desembocaduras de ríos (“las rías”, decimos en Asturias), ni por extensas bahías (aunque sí las haya pequeñas). Las rías del Sella, de Villaviciosa, del Nalón, o del Eo, son “aprendices de rías” si se comparan con las Rías Baixas de Galicia. Dicho de otro modo: en Asturias la línea de tierra se enfrenta directamente con la línea de mar. Es una lucha casi constante entre la piedra y el agua, entre el acantilado y el oleaje. Entre la vida en la casa y el trabajo en la mar.
Y allá al fondo, la línea de horizonte ; ésa que señala límites u destino de aventura y promesa de riqueza. Y hasta vivencias fantasmagóricas y mágicas.
Así, en esta estampa de luces de atardecer, puede entenderse la respuesta que un marinero dio a quien le preguntaba sobre el “más allá del horizonte”.
“!Ay, manín, más allá tan…. los herejes!”
respuesta en cierto modo acorde con aquella definición de límites geográficos para Asturias:
“ Limita al Norte con la Ingalaterra, la mar por medio”
Lo decíamos hace un momento: lucha constante entre la piedra y el agua. Por eso –fijémonos en Lastres, en Tazones, en Cudillero, en Luarca…- los puertos pesqueros asturianos son, en gran mayoría, difíciles, artificiales; puertos que exigen un cuidado y reformas permanentes, con rompeolas, con escolleras. Y en lo alto, en vigilante atalaya sobre el mar, el pueblo, las casas de los pescadores. Todas con ventanas que dan vita al mar (detalle éste muy importante y singular de la marinería) y con ropas blancas tendidas al oreo que despiden o dan la bienvenida al marinero.
De esa vida , entre la angustia y la esperanza , entre el trabajo y el peligro, surgen dos hechos muy directamente vinculados con la marinería: La devoción a los Cristos milagreros y la devoción a Vírgenes y Santos como “abogados y patronos”. Devoción, en muchos casos, surgida al aire del encuentro o del hallazgo, en jornadas de pesca de altura, de imágenes diversas –en muchas ocasiones, mutiladas- lanzadas al agua por manos de herejes iconoclastas (¡Ay, manín; más allá tan los herejes!) Tal es el caso del famoso Cristo de Candás , encontrado por pescadores candasinos en aguas del mar de Irlanda entre los años 1530 a 1540. o el de la Virgen Blanca, de Luarca, cuya imagen fue hallada, en faenas de pesca de ballena, en el primer tercio del siglo XVI.
En otros casos la devoción nace de un hecho milagroso, o entendido como tal, producido por la intervención divina del Cristo o por la intercesión de algún Santo. El patronazgo del Santísimo Cristo del Socorro sobre las gentes de Gozón (y en concreto sobre la marinería de Luanco) es un ejemplo característico. esta es su narración:
“Un 5 de febrero de 1776 salieron las lanchas de Luanco a la pesca del besugo. A larga distancia fueron sorprendidas por una tormenta que las obligó a regresar a puerto, cuya barra estaba infranqueable. Las familias, desde el muelle, asistían angustiadas al previsible hundimiento de las embarcaciones. Fue entonces cuando los sacerdotes, revestidos y descalzos, tomaron el Cristo sobre sus hombros y entonando el Miserere lo presentaron delante de la Mar. Cesó la tormenta y la marinería llegó sana y salva a puerto. Después, agradecidos, fueron a postrarse a los pies del Cristo”.
El patronazgo mariano, en sus orígenes (siglo XV y XVI) se centró en dos advocaciones: La virgen del Rosario y la virgen del Buen Suceso. A partir del siglo XVIII aparece muy acusadamente la devoción a la Virgen del Carmen a la que se honra, en muchos puertos pesqueros asturianos, con preciosa procesión marinera.
En cuanto al patronazgo de Santos –dejando al lado algunos casos muy concretos- dos son los que copan el mayor cúmulo de devotos: san Telmo y san Roque.
San Telmo –nombre “familiar” de san Erasmo, obispo de Antiquóa en el año 303- tiene el patronazgo sobre rayos y tormentas en alta mar. Y todo porque una luz milagrosa que aparece en las puntas de los mástiles en momentos de descarga de rayos señala el fin cercano de la tormenta. Luz que no es otra cosa que minúsculas descargas eléctricas acumuladas en los mástiles como consecuencia de la “ley de Franklin”.
San Roque, santo del siglo XIV y abogado contra toda clase de epidemias, es venerado merced a la devoción “importada” por los peregrinos a Compostela.
Devociones y sentimientos que antaño se manifestaban en momentos muy singulares del faenar marinero (actualmente se han perdido).
Así, según cuenta Braulio Vigón:
Al salir del puerto el patrón implora la ayuda de la Virgen rezando una salve según esta intención: “una salve a María Santísima, pa que nos saque de los peligro de la mar en paz y nos de algo si nos conviene”.
Al capturar el primer pez, el marinero que lo pescó dice: “!bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento!”. Los demás contestan: “!por siempre sea bendito y alabado!”.
Si la pesca es la del bonito la gratitud se destina a la Virgen diciendo: “!Ave María Purísima”!
Si escasea la pesca los pescadores lastrinos imploran la protección de la Virgen del Buen Suceso ofreciéndole alguna promesa…. para no cumplirla:
“Virgen, si me dais un pez,
de aceite os daré un cuartillo….
Y luego el pez abordo,
¡el aceite… pa freirlo!”
Paralelamente a todo ese caudal de religiosidad corre con fuerza muy acusada el oleaje bravío o sereno, según los casos, de la mitología. Porque la marinería cree –y cree profundamente- en una gran pléyade de seres fantásticos que condicionen la vida y el trabajo en le mar.
Entre los seres mitológicos que ejercen mayor influencia en el sentir marinero destacan: el pataricu, el diañu burlón, el home marín y, por encima de todo, la serena (o sirena).
El Pataricu: citado por Bernardo Acevedo Huelves y Marcelino Fernández en 1932, es una especie de gigante con un solo ojo en la frente, que mora en mares muy lejanos. Según la tradición, devora a los marineros que se acercan a las costas donde vive.
El Home Marín: puede particularizarse como uncaso de tritones donde también se engloban el pexe Nicolao (ya citado en El Quijote) y el hombre-pez de Liérganes. El Home Marín es un ser anfibio de aspecto humano que vive en las costas y de vez en cuando salta a tierra donde se desenvuelve fácilmente acechando y persiguiendo mozas de “buen ver”.
Los Espumeros: son pequeños geniecillos, traviesos, inquietos y juguetones, mofletudos y sonrosados, que flotan sobre la espuma del oleaje o siguen la estela que dejan los barcos al navegar.
Así los definía Pachu´l Péritu (Francisco González Prieto) en 1921:
“Son fíos de la mar como tritones,
que salen esplumantes, vocingleros,
corriendo a más correr los espumeros,
´na playa cuando rompen los cachones.
Metá neñinos e metá ´scamones.
Corónense con cocla y van en cueros
Llevando caracoles trompeteros
nes oles cuando rinquen roncos sones.
Cuerren tras de los buques nes esteles,
y dancen pe la costa los donceles
formando niebla y a la orilla bruma.
Más cuando ruxe´la mar embravecíu
manqu´azote les peñes fiendo ruíu,
salten ellos gritando´nte la spluma.”
El Diañu Burlón: es un diablillo enredador, causa de travesuras, engaños, burlas… no suele hacer grandes desperfectos (rotura de redes, espantada de peces, chapuzones en el agua para que los marineros se mojen…) pero es un ser molesto e inoportuno. Se le combate renegando de él (es un diablo) y mandándole a comer haces de gato negro.
“Jesús, María y José;
si eres el diablu
de ti reniego;
mal añu pa ti,
doite mierda de gatu negru”
La Serena o Sirena: es un precioso y tentador ser, mitad mujer “de la cintura para arriba”; y mitad pez “ de la cintura para abajo”. La tradición cuenta que las sirenas tienen un canto o cantar maravilloso, o dulce, encantador, meloso… y con él subyugan a los marineros a los que engañan y causan males; incluso la muerte.
Del embelesador canto de sirenas nos avisa el romancero:
“Rey Alfonso, Rey Alfonso,
esos cantos de sirena
adormecen por matarte;
¡Ay de ti si no recuerdas!
……………………………………..
Escuchadle, mis doncellas,
Las que dormís, recordad,
y oiréis a la sirena
como canta por la mar.”
De los peligros de las serenas, amén de otros consejos, nos advierte el Cancionero de Baena:
Albur, congryo nin morena,
nin de Mena
truchas por Dios non comeredes,
nin faredes
fijos en muger ajena;
que condena a grant pena
e deslenda la serena
con su muy dulce cantar
por danar
los que van por la mar llena
La lírica popular es abundosa en los elogios hacia los cantares de las serenas:
A orillas del mar salado
oí cantar la serena;
¡válgame Dios que bien canta
una cosa tan pequeña!
Las serenitas del mar
cantan muy pulidamente;
el que las oye cantar
cercana tiene la muerte.
Canta la sirena del mar
mi dulce amor se va a embarcar.
A mi solita me va a dejar,
solita y sola para llorar.
Y por supuesto, las adivinanzas:
Es pescado y tiene tetas.
Es mujer y tiene aletas.
No es pescado ni mujer.
Entonces, ¿qué cosa es?
Los barcos fantasma: o barcos que vuelan en noches frías de invierno sobre las aguas casi heladas de los mares cercanos a zonas polares, han sido descritos por multitud de navegantes cuyos testimonios se admiten como fuente de verdad. ¿Qué son los barcos fantasma? Sencillamente, una ilusión óptica consecuencia de sucesivos fenómenos de refracción de la luz entre dos medios, uno de mayor refringencia que otro, hasta llegar a producir una reflexión total por ser el ángulo de incidencia superior al ángulo
Abandonemos ahora las historias de mitología y vayamos a esa otra importante manifestación del folclore que es el refranero. “La Filosofía Popular, escribió d. Pedro Caravia, encuentra su expresión propia en las canciones y cuentos y en sus usos. El que desee conocer a un pueblo ha de estudiarlo en todas sus manifestaciones que ése es el objeto del folclore 8saber popular), y éste está condensado en una literatura peculiar: el refranero. En él se reúnen poesía, humor, una variadísima valoración, en bien y en mal, de lo humano. El conjunto retrata a un pueblo. Y ello porque la persona se siente segura en su verdad cuando encuentra en su memoria el oportuno refrán para justificar un hecho, una situación, una predicción…”. Espigaremos una selecta colección de refranes que inciden en la mar y en la pesca:
A barcu vieyu bordingues nueves.
Agua cargada, sardina en Pravia.
Agua na tierra, sardina bariquera (abareque).
Agua y vaga na mar, sardina de caldiar.
Agües fríes y nordés, la sardina desapaez.
Algues na playa, mar de quedada
En advientu pote nel llar y besugu na mar
Barcu na mar vientu espera
Bocarte en primavera, bonitu donde quiera.
Por mal que te vaya, mas comas raya
El mismu rumbu, el mismu pescau.
Brisa lloca, vendaval en popa
El calderón na mar, apareyu a arreglar
Con cada picada pequeña, vese subir la morena.
Con espumayos non vayas al tresmallu
Cuando sube muncho la marea el tiempu se tambalea
En eneru cagayón pal besugueru
Espluma na costa, mar bella mañana
La llangosta y el cazón, en mayu tan en sazón
Lluna al sudeste, baxamar en gota
Lluna en pie, marineru acostau; lluna echada, marineru en pie
Lluna llena o lluna acabada, baxamar pela mañana
La mar, pa los pexes
Marineru que duerme, pexe que non pesca
Pexe d cabeceru, o munchu o el primeru
Si lluces de San Telmu ves, botes d´agua nos pies
El que non va a la mar, non sabe lo que ye el pulpu
Quien ye pescador de rede, cuantu más burru más pexe
Semblante per Uvieu, a la mar sin mieu
Sentau y tou na costa, el navegar cuesta caru
Si el tiempu entra del nordeste y al nordés se te rola, nun esperes más que mal tiempu y con agua hasta la bola
Si vas con sur a la mar, ropes d´agua has de llevar
Sureste n´altura, galerna segura
Tolina que salta y se mete a tierra señala vientu y tormenta
¿Tolina? Xarda hay
Vientu en popa, bella mar, cerca de la costa y sabe nadar
Vientu en bolina, bonanza en popa
Finalizamos ya nuestra charla sobre algunos aspectos del folclore marinero. Han quedado en silencio, que no en el olvido, otros temas de verdadero interés folclórico como son los gastronómicos, los festivos, los relacionados con los ciclos vitales (nacimiento, cortejo, boda, bautizos, muerte…), los relativos al entorno social (apodos, vecindario…), y laboral (cofradías, hermandades, asociaciones…), las relaciones con gentes de tierra adentro (rivalidad Lastres-Colunga, Oviedo-Gijón…); la economía de las gentes marineras (tiempos de bonanza y de escasez, venta de la pesca, subasta en la lonja…). En fin, un larguísimo etcétera que podría abordarse en convocatorias sucesivas o, tomando esta charla como punto de partida, que ustedes mismos podrían desarrollar según sus preferencias. Muchas gracias por su atención y disculpen mis posibles- casi seguros- errores.
El bonito es un producto estacional que sólo se captura durante los meses de verano. La denominada Flota del Bonito sale a la mar desde el mes de Junio hasta el mes de Septiembre en busca del mejor Bonito del Norte.
El bonito es un producto estacional que sólo se captura durante los meses de verano. La denominada Flota del Bonito sale a la mar desde el mes de Junio hasta el mes de Septiembre en busca del mejor Bonito del Norte. Como se trata de un pescado de temporada capturado con artes tradicionales se garantiza su extraordinaria calidad y frescura.
Descripción:
Su nombre científico es Thunnus alalunga. Se diferencia fundamentalmente de otros túnidos en que las aletas pectorales son muy largas, llegando más atrás de la aleta anal . Es un animal de cabeza grande y cónica. Emparentado con el atún y la caballa, el cuerpo del bonito tiene forma hidrodinámica, es fusiforme, robusto y panzudo, brillante, azul muy oscuro en el dorso, más claro y grisáceo en los flancos y plateado en el vientre.

Tiene la boca grande con dientes cónicos y pequeños y los ojos grandes y redondos. Su piel es muy fuerte con escamas muy duras sobre todo detrás del opérculo (esto es común a todos los túnidos). Entre la última aleta dorsal y la anal tiene pínulas de color negruzco. Las aletas son de color casi negro. Mide de medio a un metro. Tiene un sistema circulatorio parecido al de los mamíferos, con una temperatura corporal de 25 a 30 grados.

Solo puede vivir a temperaturas entre 14 y 20 grados. Esto explica su ciclo migratorio: En invierno vive en las profundidades del océano Atlántico, en el triángulo que forman las islas Canarias, Madeira y Azores. En verano suben hasta el norte y llegan hasta Islandia siguiendo peces gregarios, sobre todo sardinas y anchoas. Aquí engordan y vuelven a bajar al triángulo donde desovan y viven de las reservas y placton. Los nuevos bonitos tardan un año en salir de aquí.
Pesca del Bonito:
Perteneciente a la familia de los atunes, el bonito del Norte es una de sus variedades de mayor calidad, ya que se caracteriza por tener un exquisito sabor y una textura más suave que la del resto de su especie. Su captura tiene lugar en el Golfo Vizcaya, donde la flota de bajura del Cantábrico lo pesca, para después venderlo en la lonja, y trasladarse más tarde fresco a los mercados o procesarse para la industria conservera.
La captura de este pescado se remonta a varios siglos atrás, cuando las embarcaciones de los puertos cantábricos se hacían a la mar empleando “pequeños botes” con remos y vela y pescaban el preciado ejemplar azul con el arte del curricán o la cacea. Tradicionalmente, éste ha sido el estilo más utilizado por los pescadores del norte de España, hasta que, a mediados de este siglo, irrumpió un nuevo arte llamado el cebo vivo.
Mientras que las flotas gallegas y asturianas utilizan principalmente la técnica del curricán, las del País Vasco y Cantabria emplean el cebo vivo. Son dos artes tradicionales que utilizan la caña y el anzuelo. Esto significa que el bonito se pesca uno a uno, permitiendo seleccionar aquellos ejemplares de mejor calidad. Asimismo, estas técnicas no implican capturas accidentales de otras especies ni deterioran el fondo marino.
La pesca se realiza en la Costera, de junio a octubre, cuando el pez está en su punto óptimo para ser capturado y consumido.

El curricán o cacea: es una técnica de pesca desde embarcación consistente en arrastrar un cebo o señuelo, de tal forma que el pez se sienta tentado en su captura. Existen una serie de técnicas según el tipo de especie que se pretenda capturar. Las definiremos como curricán (cacea) de superficie, curricán (cacea) de medio fondo y curricán (cacea) de fondo.
Dentro de cada una de estas modalidades hay diferentes métodos, los convencionales y los personales utilizados por cada pescador acorde a sus experiencias.
El curricán de superficie se diferencia de las otras modalidades en que el cebo no va lastrado, de tal forma que permanece en superficie o a escasos centímetros de ella en todo momento. Las especies son variadas ya que pueden capturarse especies cuyo hábitat sea indistintamente de fondo, medio fondo y superficie. Se pueden capturar todo tipo de especies como bonitos, melvas, caballas, palometas, serviolas, lubinas o hasta algunas variedades de peces de fondo.

La pesca con cebo vivo: es una modalidad relativamente moderna, que se emplea para la captura de túnidos, principalmente el bonito del Norte y el atún rojo. Los primeros en emplearlo fueron los vascos, concretamente los hondarribitarras allá por los años 50, técnica que tomaron de los pescadores franceses, que a su vez la habían importado de California. El túnido se pesca con caña cebada con anchoa o chicharrillo vivo que se conserva en unos viveros que lleva el buque, y que previamente ha sido pescado al cerco.
Gastronomía:
El bonito del norte es uno de los pescados azules más exquisitos.

En la cocina, su versatilidad es enorme: es ideal para preparar pinchos, tostas, brochetas y tapas, e ingrediente único en primeros como ensaladas, salteados de verdura, tortillas, pastas y arroces. El bonito también es perfecto en la elaboración de platos únicos, desde deliciosos rellenos hasta guisos tradicionales, pasando por frituras y delicias orientales como el sushi o la tempura. Pero la forma más común de prepararlo en nuestro concejo, es en rollo, en marmita, asado, frito, a la plancha y en cazuela.
Aunque la pesca del Bonito del Norte se realiza durante la Costera de verano, las técnicas de conserva permiten obtener en cualquier época del año este alimento, sin apenas sufrir variaciones de su valor nutritivo. La preparación de la conserva supone, sin embargo, un complejo proceso de elaboración. (Ver artículo sobre la industria conservera de Lastres)
Un alimento saludable:
El bonito es uno de los alimentos básicos de la dieta mediterránea. Cuando se consume bonito del Norte estamos tomando un alimento saludable y sano, rico tanto en proteínas como en vitaminas A, B, D, y K. Aporta minerales como el calcio y el yodo, esenciales para el metabolismo. Destacan sus altas propiedades nutritivas, ya que es rico en ácido linoleico y en Omega 3, ambos ácidos polinsaturados esenciales en la prevención de enfermedades cardiovasculares y muy útiles para reducir el nivel de colesterol.
Asimismo, las conservas de bonito constituyen una importante fuente de compuestos antioxidantes, básicos para prevenir determinados tipos de cáncer.
¿Bonito o Atún?
A pesar de existir notables diferencias, entre los consumidores existe un alto grado de confusión entre el bonito del Norte y el atún.

La distinción culinaria más notable es que la carne del bonito es más sabrosa y su textura muy suave. Por otro lado, el color es mucho más blanco que el del resto de túnidos. El que conocemos como atún claro es una variedad de calidad intermedia. Normalmente lo encontramos en muchas de las conservas del mercado y se caracteriza por tener un aspecto más rosado.
Bajo el nombre comercial de atún se envasa el atún listado o skipjack, que posee una carne más oscura y una textura más áspera. El bonito, por su parte, dispone de un menor porcentaje de grasa: mientras que el atún claro alcanza el 10%, el del bonito se reduce a un 6%.
Otra diferencia esencial de estas dos especies es el tamaño: el atún claro puede llegar a pesar más de 50 kilos. En cambio, el bonito, cuando llega a su edad adulta, no suele sobrepasar los 12 kilos de peso.
La Ruta Entre Playas que transcurre desde la Playa de La Griega y la de la Isla pasando por San Juan y Huerres.
















El subsuelo del Concejo de Colunga es carbonífero y triásico, habiendo sido explotado, con una intensa actividad minera, en las parroquias de Libardón, La Riera, Pivierda y, sobretodo, Carrandi. El carbón obtenido es de tipo Antracita.
Mercantes cargando carbón en la bahia de Lastres

Quien más estudió la composición geológica de este Concejo fue el alemán Guillermo Schultz. Este geólogo apunta la posibilidad de que el terreno carbonífero de Colunga sea una continuación del de Langreo, Bimenes y Nava, aunque de difícil explotación económica, por cuyo motivo fue abandonado por diversas empresas que intentaron su explotación.
Las primeras noticias que tenemos de extracción de carbón en el municipio de Colunga nos llegan de Jovellanos , quien reflejó en su diario en 1.790, la visita que hizo a la Riera, en la que vió la mina beneficiada por D. Cosme de Cangas, vecino de Libardón.
Durante el siglo XIX se extrajo carbón esporádicamente, pero fue a partir del último tercio del citado siglo cuando se concentró la explotación exclusiva en las parroquias de Carrandi y La Riera. Fue D. Braulio Vigón quien se hace propietario de la concesión y establece la explotación en los parajes La Canal de Carrandi y Los Cestos en La Riera, y la denominada “Mina de Irene y Loreto de Carrandi, consiguiendo sus carbones un premio en la Exposición de Filadelfia (EE.UU.) en 1.876.
“Jovellanos reflejó en su diario en 1.790 la extracción de carbón en el Concejo de Colunga”
Durante este periodo la actividad de la citada mina era bastante fluida. Se transportaba el carbón al puerto de Lastres en carros y, desde allí, en barco al puerto del Musel y a Bilbao. Esto suponía grandes costes y baja rentabilidad, lo que llevó al cierre de la explotación.
Pantalán unido a la ‘piscina’de la costa y a los pantalaninos de la costa

En 1.890 se produjo una enorme subida del carbón inglés en Bilbao, por lo que los industriales vascos se lanzaron a comprar minas de carbón en Asturias, Palencia y León. El empresario vasco D. Antonio Acebal se hizo con la concesión carbonífera de Colunga, comenzando la actividad minera en la primera década de este siglo con el nombre de “Coto Minero Requeté de Carrandi”, que fue la explotación más importante habida en la zona, dándose un pozo inclinado y construyéndose un lavadero en sus inmediaciones.
Jamás conoció el Concejo una etapa de actividad tan próspera y prolongada como ésta, que duró hasta la Guerra Civil en 1.936. Se extrajo carbón a lo largo de toda la zona conocida como “Senda del Patudu”, utilizando galerías y travesales. Se instaló un funicular aéreo que transportaba el carbón hasta el puerto de Lastres; y, desde allí, por medio de un pantalán lo cargaban en barcos para llevarlo a Bilbao.
A principios de 1.950 compra la concesión otro empresario vasco, D. Nicolas Durana y pone en funcionamiento la explotación. Se dió un nuevo pozo en el paraje de La Canal, casi paralelo al antiguo, habilitándose un moderno lavadero en el mismo lugar que el anterior. El Carbón se transportaba al puerto de Ribadesella
” Hoy en día dicha actividad en nuestro Concejo está condenada a su total desaparición ”
en camiones por carretera, y desde allí por tren o barco a Bilbao. La plantilla la componían un centenar de obreros.
En Febrero de 1.965, por deficiencias económicas y de explotación se declara en quiebra la empresa y se cierra la mina. Alguien escribió en la fachada del pozo la siguiente frase : “No murió, la mataron”.
Durante los años ochenta se hicieron extracciones de carbón en distintos lugares de Carrandi y Libardón, destacando la mina de antracita “Mina Consuelo” de Carrandena y El Eslabayu, explotada por D. Antonio García Morán y, posteriormente, por D. Ricardo Rubio, con una plantilla de 17 obreros, de los cuales 7 eran de Colunga. Estas minas eran de tipo guía.
A finales de los ochenta se interrumpe la actividad minera del carbón en Colunga, después de dos siglos de producción.
Hoy en día la actividad minera está condenada a su total desaparición en estas parroquias, al igual que la agricultura y la ganadería. La población envejece y la juventud busca salidas profesionales fuera de los pueblos, en la capital del Concejo o en los grandes núcleos de población de Asturias.